¿Suprimir Muface o “mufacizar” el SNS?

Por Esteban Carrillo (ecarrillo@antares-consulting.com)

Un privilegio para algunos funcionarios

¿Qué base de la definición de nuestro SNS abre la posibilidad de que un millón y medio de funcionarios tengan el privilegio de elegir entre provisión pública o aseguramiento privado?, ¿qué justifica que los funcionarios autonómicos no tengan el mismo derecho?, ¿y qué justifica que los demás ciudadanos tampoco lo tengan?

En tiempos de restricciones, integrar a todos los funcionarios de Muface en el sistema general podría ser una buena medida de disminución de costes. El sistema público tiene un tamaño que permitiría, sin duda, absorber esta población sin que se tradujera en un incremento lineal de costes (efecto del rendimiento de los costes marginales). No tengo claro si yo lo apoyaría, pero asépticamente sería una excelente medida de ahorro.

Pero, ¿quién se atreve a hacer que los jueces, los inspectores de hacienda o los catedráticos de universidad tengan que pedir cita en el ambulatorio de zona como los demás mortales?

Un test de política sanitaria: nos creeremos las encendidas defensas de las bondades de nuestro actual sistema público por parte de nuestros políticos cuando se atrevan a suprimir este privilegio de algunos funcionarios.

¿Y si “mufacizamos” el SNS?

También podemos plantear la igualdad en sentido inverso: ¿Qué pasaría si, en aras de la igualdad, en vez de suprimir Muface se reconociese a todos los ciudadanos el mismo derecho a elegir entre el SNS y el aseguramiento privado?

De entrada, que una buena parte de la población seguiría el ejemplo de estos funcionarios y elegiría el aseguramiento privado.  ¿Con qué consecuencias? Pensemos en algunas:

  • Para el financiador, los costes de aseguramiento privado serían, más que probablemente, inferiores al coste medio por usuario del sistema público, lo que parece una  perspectiva prometedora en estos tiempos.

Una parte de esta diferencia de costes deriva de que el aseguramiento privado implica unos copagos superiores (como es el caso del coste de la farmacia en Muface actualmente). Si hemos entrado en la política de aumentar los copagos, tampoco sería una mala medida que éstos fuesen voluntarios para los que elijan el aseguramiento privado (pago más porque lo decido).

  • Además, el sistema privado no sería capaz de absorber una explosión de demanda y suponemos que recurriría a contratar proveedores de gestión pública. Ello independizaría más a los hospitales y otros proveedores actualmente de la exclusiva financiación pública, lo que reforzaría su autonomía (que tampoco sería un mal efecto). Pero en contrapartida, les exigiría adaptarse a estándares de accesibilidad y confort compitiendo con los centros privados (tampoco parece una mala consecuencia).
  • Un tercer frente sería que las autoridades sanitarias tendrían que dejar de tutelar diariamente las decisiones de gestión de sus hospitales y centros de salud y dedicarse a lo que de verdad les toca: asegurar que la calidad de las prestaciones y los resultados son equivalentes en todo el sistema. Tampoco parece un mal resultado.

El gran problema conceptual sería que esto generaría un sistema dual con servicios diferentes para los que eligieran el aseguramiento público o el privado en función de su capacidad de pagar más. Pero si somos sinceros, ¿no tenemos ya esta situación con Muface, o con el 14% de ciudadanos que pagan un seguro privado a pesar de tener acceso al sistema público?.

Si continuamos, el tema podría dar para ríos de tinta. Pero insisto en lo básico: ¿es aceptable que un millón y medio de ciudadanos tenga derecho a elegir y el resto no?

LECTURA RECOMENDADA

Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas. Gabinete de Prensa. 11/02/2014. En: http://goo.gl/BVY57L

Anuncios
Publicado en Uncategorized | Etiquetado , , , , , | Deja un comentario

Muface: el agujero negro donde implosiona nuestro SNS

Por Esteban Carrillo (ecarrillo@antares-consulting.com)

Una nota de prensa del Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas¹ que ha pasado casi inadvertida, vuelve a sacar a colación un tema muy conocido y muy poco comentado sobre nuestro sistema público: los datos de elección de sistema por los funcionarios cubiertos por Muface:

  • El  81,3% de los más de millón y medio de funcionarios españoles ha elegido ser atendido por el aseguramiento privado.
  • De los cambios de sistema realizados este año, el 92,42% cambió al aseguramiento privado y sólo el 7,58% al público.

Seguramente, la explicación hay que buscarla en otra nota reciente² de una comparecencia ante el Senado de la  Ministra de Sanidad: 8 de cada 10 ciudadanos que usaron la sanidad pública en 2012 afirman que la atención fue buena o muy buena. Esta lectura de las encuestas de satisfacción es generalizada y parece que nadie se da cuenta de que hay que darle la vuelta: esto significa que 2 de cada 10 ciudadanos no están satisfechos con la asistencia que se les ha dado. ¿Qué empresa resistiría esta proporción de clientes no satisfechos?

El barómetro sanitario de 2011³ muestra que un 48,9% de los ciudadanos considera que el sistema sanitario funciona bien pero necesita algunos cambios y un 26,5% considera que necesita cambios fundamentales o que habría que rehacerlo completamente.

Siempre hay quien argumenta que los ciudadanos tienden a elegir el sistema privado sólo si no padecen una enfermedad grave. El argumento (que yo sepa no demostrado con datos) es irrelevante: un sistema no puede funcionar a satisfacción del usuario sólo para las enfermedades muy graves.

Lo que sin duda demuestran estos datos es que la orientación al paciente no funciona en nuestro sistema público.

Si más del 75% de los ciudadanos piensa que el sistema necesita cambios (profundos o parciales), ¿cuándo vamos a empezar a hacerlos?.

LECTURA RECOMENDADA:

¹ Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas. . Gabinete de Prensa. 11/02/2014. En: http://goo.gl/uvY9UT

² Ministerio de Sanidad Servicios Sociales e Igualdad. Nota de Prensa 11/2/2014. En: http://goo.gl/hm811u

³ Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.  Barómetro Sanitario, 2011. Febrero-Octubre 2011 En: http://goo.gl/dGCYe0

 

Publicado en Uncategorized | Etiquetado , , , , , | 5 comentarios

Crisis económica y sostenibilidad del SNS: una oportunidad perdida (y 3)

Por Joan Barrubés (jbarrubes@antares-consulting.com):

La tercera crisis a la que hacía referencia en la entrada del 5 de febrero es la crisis de gobernanza del SNS y de gobierno de las organizaciones sanitarias. Y si los resultados son poco alentadores en las otras dimensiones de la crisis, aquí tampoco podemos ser optimistas. De hecho, este tema se ha obviado del debate profundo durante toda la crisis y tímidamente se está empezando a hablar desde el 2013. En la última edición de “Gestión Sanitaria en Tiempos de Crisis” de febrero de 2014 intentamos aportar nuestra visión al debate.

En gobernanza del SNS se ha avanzado poco:

  1. En un sistema tan descentralizado, el Consejo Interterritorial no ha cumplido correctamente su función, por cuestiones políticas. Y lo sorprendente es que los mismos actores que han politizado el Consejo Interterritorial son los que atribuyen a la descentralización algunos de los problemas de gobernanza. ¡Pero si ha sido el órgano de coordinación el que ha fallado!
  2. Tampoco se ha abordado con profundidad la necesaria complementariedad de los distintos subsistemas sanitarios. España es de los pocos países con un aseguramiento sanitario privado no complementario, sino con un seguro paralelo y una red paralela. Tendemos a confundir la facilidad de ir de un subsistema a otro, como paciente, con la complementariedad: se está en un único sistema de provisión (donde coexisten forma de provisión pública y privada) y existe una complementariedad en la financiación. Esta lógica de compartimentos estancos es similar en otros subsistemas, como los accidentes de trabajos. ¿Por qué es necesaria una red asistencial paralela? De hecho, no deja de ser absurdo tener un sistema para enfermedades comunes con listas de espera y un sistema de accidentes de trabajo con hospitales que tiene baja ocupación.

En cuanto al gobierno corporativo, ¿dónde están los tiempos en que hablábamos de modelos de gestión alternativos (fundaciones, empresas públicas, …) y de institutos de gestión clínica? El gobierno corporativo es importante, pues tiene que ver con la capacidad de las organizaciones en tomar mejores decisiones o decisiones de mayor calidad. Y esto tiene que ver con la existencia de un órgano corporativo (Patronato, Consejo de Administración) independiente del regulador-financiador y responsable de sus decisiones, un Comité de Dirección profesionalizado y con una importante participación de los profesionales sanitarios, y una organización médica basada en el liderazgo clínico y la autonomía de gestión. Desgraciadamente, en los últimos años el gobierno corporativo se ha abordado desde dos simplificaciones absurdas: el sueldo de los directivos/gerentes de los hospitales y la propiedad pública o privada del centro. Y sin embargo, tiene poco que ver con ello. Y sino, revisemos los modelos centroeuropeos: los hospitales públicos belgas tiene todos un Consejo de Administración, tienen autonomía para pedir créditos e invertir; pero dicho Consejo es responsable de la situación patrimonial del hospital. En Francia, han regulado por ley (Loi HPST) el rol del “Conseil de Surveillance” del hospital público (equivalente a un Patronato o Consejo de Administración): responsabilidad, independencia, criterios de nominación claros y explícitos, incompatibilidades y conflictos de interés, etc.

Parece que nuestros vecinos avanzan en este campo, mientras nosotros seguimos estancados. ¿A qué esperamos?

Publicado en Uncategorized | Etiquetado , , , , , | Deja un comentario