Inversión en salud… hablamos de dinero

Por Bernardo Ubago (bubago@antares-consulting.com)

En los últimos años, las transacciones y operaciones en el sector de la salud han ocupado muchas páginas en los medios de comunicación españoles. En la etapa de expansión económica, había un consenso general acerca de que la consolidación de operadores privados en todos los sectores, y a lo largo de toda la cadena de valor de cada uno de ellos, se iba a producir de manera muy rápida. Por otro lado, el sector salud, en abstracto y sin ningún otro matiz, era “una clara oportunidad”. Además, esta consolidación y las oportunidades de negocio estarían lideradas y articuladas por dinero “profesional”. Los distintos tipos de fondos de inversión no iban a dejar pasar la oportunidad de un mercado en crecimiento, muy atomizado y muy susceptible de mejorar su eficiencia bajo el paraguas de la capacidad de inversión, gestión rigurosa y talento aportado por ellos mismos.

Sin embargo, el número total de operaciones relevantes no ha sido tan elevado, algunos inversores no han salido bien parados y, repasando de la A a la Z los fondos que operan en España, son más aquellos que establecen la salud como una prioridad en su estrategia de inversión que los que efectivamente han desarrollado una cartera relevante en nuestro sector.

Realmente, no debíamos esperar otra cosa. La inversión (en número y volumen de transacciones) en Europa desde 2008 ha vuelto a los niveles de 2003-2004, y desde 2008 es apenas un tercio del nivel alcanzado en 2006 y 2007. HCPEA (Healthcare Private Equity Association) considera que esta situación se explica globalmente en Europa por los recortes presupuestarios y la incertidumbre existente por la indefinición de las políticas que pueden afectar al gasto sanitario total en el futuro. El mercado español puede considerarse el rey en ambos aspectos.

Las informaciones de las patronales y asociaciones que representan a los inversores y nuestra experiencia en varios mercados europeos nos llevan a pensar que la situación variará pronto y veremos un repunte de operaciones en el corto y medio plazo. Estas operaciones estarán previsiblemente relacionadas con:

a) las empresas de tecnología sanitaria y su actividad como proveedores de servicios además de fabricantes de productos

b) la consolidación de operadores de servicios sanitarios de todo tipo en un mercado todavía muy fragmentado

c) la integración vertical de “otros proveedores sanitarios” especializados en atención domiciliaria, ambulatoria, “retail health” con otros operadores, dando lugar a servicios de salud más completos y globales.

Si las razones de un mercado relativamente lento han tenido que ver sobre todo con riesgos de mercado globales y genéricos (crecimiento económico débil o negativo, incertidumbre regulatoria…), el éxito de las operaciones futuras sólo puede estar relacionado con una mejor “performance” de los inversores, asegurando que se hacen las operaciones correctas a los precios adecuados, contrastando y analizando las oportunidades de la mano de agentes específicos con conocimiento profundo del entorno sanitario, incorporando el talento necesario en las organizaciones adquiridas o participadas, y contando con acompañamiento y asesoría en los procesos posteriores a la compra.

Tomen posiciones.

LECTURAS RECOMENDADAS:

What Venture Capital Wants out of Health Care

The Healthcare Private Equity Association  (HCPEA)

Asociación Española de Entidades de Capital Riesgo (ASCRI)

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