Perdiendo (a la fuerza) el miedo a ser evaluados: Rankings tipo “ofsted” para los hospitales en el Reino Unido. ¿Y nosotros?

Por Bernardo Ubago (bubago@antares-consulting.com)

El escándalo en relación a los abusos y falta de cuidados apropiados en el Hospital de Stafford (Reino Unido) ha vuelto a ser recordado durante esta primavera en la prensa de toda Europa. Sólo entre 2005 y 2008 se estima que murieron entre 400 y 1200 pacientes más que los esperados para un hospital del mismo tipo y nivel de complejidad.

El escándalo dejó en estado de shock a la opinión pública británica y si vuelve a estar de actualidad es porque recientemente concluyó la segunda comisión de investigación promovida por el gobierno británico y que concluye con 290 recomendaciones para que sucesos de este tipo no vuelvan a producirse.

Las recomendaciones ya han suscitado la polémica y académicos de Oxford University y del King’s College en Londres han criticado públicamente algunas de ellas y, en general, el afán de estas recomendaciones por regular todo de una forma demasiado micro, lo que podría derivar en efectos no deseados como un excesivo comportamiento defensivo y temeroso de los profesionales. En su lugar, abogan por un enfoque hacia la autorregulación basada en la ética y el profesionalismo.

Sin embargo, parece que la inspección de los centros y los rankings comparativos “tipo ofsted” (un tipo de inspección, evaluación y ranking tradicional en el sistema educativo británico) serán una realidad en el sistema nacional de salud tarde o temprano. El formato de este tipo de evaluaciones por un órgano independiente del gobierno y de los centros hospitalarios incluye temas tan controvertidos como clasificar a los centros en extraordinarios, buenos, necesitados de mejoras o pobres y “listas negras” con los gestores de los hospitales con malos resultados y la prohibición para que vuelvan a trabajar en el sistema nacional de salud. Además se incluyen otras medidas como sanciones legales para cualquier tipo de alteración artificial de datos y resultados. Varios colegios profesionales médicos y de enfermería han mostrado públicamente su rechazo.

Probablemente hay lecciones que aprender de todo este proceso.
No esperemos a que sucedan acontecimientos trágicos para medir, evaluar y comparar los resultados de nuestros hospitales. Integrémoslo como una práctica necesaria e instrumento de mejora y hagámoslo de una manera en la que los profesionales sanitarios y gestores se sientan implicados y motivados por ello. Un sistema ideado para el sector educativo hace muchos años no tiene por qué ser el mejor para el sector sanitario del siglo XXI.

LECTURA RECOMENDADA:

General practices could be subject to “Ofsted style” ratings within two years

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